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domingo, 2 de septiembre de 2012

Burgos. Museo del Retablo


Durante este verano el Museo del Retablo, sito en la iglesia de San Esteban de la capital de la provincia, permanece abierto. Y es noticia. Desde el 4 de julio y hasta el 15 de septiembre (de lunes a sábado de 11 a 14 y de 17 a 20 horas) las personas interesadas en visitar esta particular colección de arte sacro tienen una gran ocasión de conocer los atractivos que atesora. Sí, una gran ocasión, porque no se sabe hasta cuándo no volverá a abrir este espacio único en España...
El éxodo rural y la despoblación de muchos pueblos durante las décadas de los sesenta y setenta produjo una oleada de robos en las iglesias de muchas localidades. Imágenes, piezas de orfebrería, campanas, obras pictóricas, casullas y retablos fueron sustraídos de muchos templos de la provincia. Así se decidió, en una idea impulsada por el actual canónigo fabriquero de la catedral de Burgos Agustín Lázaro, la apertura de un museo que recogiera todos esos retablos, esculturas y otros objetos rescatados del olvido y del saqueo.
Tras el cierre al culto de la iglesia de San Esteban, que trasladó su parroquia a la de San Nicolás de Bari, se decidió en 1993 ubicar en dicho templo este espacio museístico de indudable relevancia.

UN MUSEO SUPERVIVIENTE
Este museo, perteneciente al Arzobispado, lleva esperando desde hace bastantes años la llegada del patrocinio de una entidad (según se dice público-privada) para que permanezca abierto durante todo el año y no sólo en la temporada estival, época en la que abre gracias al convenio de apertura de templos del Camino de Santiago entre la Diócesis y Sotur (Sociedad de Promoción de Turismo de Castilla y León). La atención al público la realizan alumnos en prácticas de Humanidades de la UBU, con la que también existe un acuerdo de colaboración. La entrada al museo cuesta 2 euros.
Hay un viejo sueño de ampliar los espacios de exposición a los actuales, las naves del templo y el coro, y extenderse por la sala capitular, el claustro y algunas salas del piso superior. Pero la crisis ha golpeado duro en la cultura y veremos qué acabará pasando con este museo... Por ahora, y hasta el día 15 de septiembre, las puertas están abiertas para quien desee conocerlo. Y desde 'Burgos mágico' os invitamos a hacerlo, esperamos que esta entrada en el blog anime a más de uno.


LA IGLESIA DE SAN ESTEBAN
Como hemos comentado en la introducción el Museo del Retablo tiene su sede en la iglesia de San Esteban, un templo edificado en las faldas del Castillo a finales del siglo XIII y principios del XIV. Se levantó sobre una anterior edificación románica y en su construcción participaron muchos de los escultores y canteros que levantaron los primeros tramos de la catedral.
Durante sus siglos de vida ha tenido que sufrir varias reparaciones, su cercanía al castillo de la ciudad la convirtió en testigo y víctima de muchos sucesos bélicos que afectaron a su estructura y elementos artísticos. Los hechos de guerra más destacados y que perjudicaron notablemente a la iglesia de San Esteban son la Guerra de Sucesión por la Corona Castellana (1475-1479) entre los partidarios de Isabel de Castilla y Juana la Beltraneja, y la Guerra de la Independencia (1808), donde el ejército napoleónico voló la fortaleza del castillo dañando gran parte de torre y la fachada.


El exterior del templo brilla por su imponente estampa gótica. La portada, orientada al oeste, destaca por su robusta torre, decorada con un excelente rosetón calado, balconada y una portada inspirada en las puertas de la Coronería y del Sarmental de la catedral, construidas unas décadas antes que la de San Esteban.
Su interior, además de albergar el Museo del Retablo, esconde muchos motivos de interés. La propia edificación en sí es única en la ciudad, ya que es la única iglesia en Burgos que además de la propia nave para el culto tiene claustro y sala capitular de la misma época, del siglo XIV. En la construcción de esta iglesia trabajaron algunos de los artistas más importantes del momento, como Nicolás y Juan de Vergara, Domingo de Veytia, Juan de Vallejo o Simón de Colonia, dejando huellas de su maestría en esculturas, columnas y arcos.
Son muy destacables algunos sepulcros adosados a los muros de la iglesia, como el de Martín Ochoa de Arteaga (tesorero en Vizcaya de los Reyes Católicos) o la familia Arlanzón (ricos mercaderes de la ciudad). E incrustado en la primera columna izquierda de la nave central (empezando desde atrás) está la tumba de Pedro de Gumiel, destacada obra del arte plateresco burgalés firmada por Nicolás de Vergara en 1515. Del mismo autor podemos admirar en la siguiente columna un púlpito de excelente talla.
Y no hay que olvidar alzar la vista hacia la parte trasera de la nave central. Bajo el rosetón encontramos el coro (que ahora reúne las piezas de orfebrería del museo) y un bello arco escarzano de estilo tardogótico obra de Simón de Colonia. A su lado una balconada plateresca, diseño de Nicolás de Vergara, sostiene el órgano de la iglesia. Ambas piezas arquitectónicas, esculpidas a principios del siglo XVI, son dos de los elementos más destacables del interior del templo de San Esteban. 


LA COLECCIÓN DE RETABLOS
El muestrario de retablos del museo de San Esteban es de 17 muebles procedentes de varios puntos de la provincia y que, tras pasar por el taller de restauración de la Diócesis, se exponen en las tres naves de la iglesia con un criterio temático y catequético.
La Nave Central está dedicada a "quienes dieron su vida por Cristo", presidido por el retablo mayor de la iglesia dedicado a San Esteban Protomártir, de autor anónimo y trazas neoclásicas, realizado entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. La Nave del Evangelio (izquierda) relata "el misterio de la Virgen", con varios retablos procedentes de la zona del Valle de Sedano. La Nave de la Epístola nos lleva a "la pasión de Cristo", con algunas piezas de la propio iglesia de San Esteban y una espectacular pintura sobre tabla de la Última Cena.
En el siguiente gráfico y listado podemos ver la distribución de los retablos en el museo, su estilo y su procedencia:


Nave central
  • 1. Retablo de San Esteban (siglo XVIII, estilo neoclásico). Iglesia de San Esteban.
  • 2. Retablo de San Juan Bautista (siglo XVI, estilo renacentista romanista). Carrias.
  • 3. Retablo de Santa Catalina (siglo XVI, estilo renacentista romanista). Carrias.
  • 4. Este espacio está vacío desde 2011, año en que el retablo de Santa Eulalia de Mérida -del siglo XVI y procedente de la localidad de Tañabueyes de la Sierra- fue trasladado por el arzobispado a la parroquia de San Martín de Porres en una polémica decisión que indignó a los vecinos de la localidad.
  • 5. Retablo de Santa Eulalia de Mérida (siglo XVII, estilo barroco clasicista). Arconada de Bureba.
  • 6. Retablo de San Joaquín y Santa Ana (siglo XVI, estilo renacentista plateresco). Villamorón.
  • 7. Retablo de San Julián y Santa Basilisa (siglo XVII, estilo renacentista romanista). Bárcena de Bureba.
En esta nave también podemos ver dos pilas bautismales románicas traídas de los pueblos de Eterna y Albacastro y tres sepulcros góticos, en piedra y madera, procedentes del Monasterio de Santa María La Real de Vileña.

Nave del Evangelio (izquierda)
  • 8. Retablo de la Virgen Inmaculada (siglo XVIII, estilo barroco churrigueresco). Iglesia de San Esteban.
  • 9. Retablo de San Clemente, Papa y Mártir (siglo XVI, estilo renacentista romanista). Huidobro.
  • 10. Retablo de San Miguel Arcángel (siglo XVI, estilo renacentista manierista). Cortiguera.
  • 11. Retablo de San Lorenzo (siglo XVI, estilo renacentista romanista). Pesquera de Ebro.
  • 12. Retablo del Cristo Resucitado (siglo XVII, estilo barroco). Cortiguera.
  • 13. Retablo de San Martín Obispo (siglo XVII, estilo barroco clasicista). Villanueva del Grillo.

Nave de la Epístola (derecha)
  • 14. Retablo de los Reyes Magos (siglo XVII, estilo barroco clasicista). Iglesia de San Esteban.
  • 15. Retablo -pintura sobre tabla- de la Última Cena (siglo XVI, estilo renacentista de transición). Iglesia de San Esteban.
  • 16. Retablo de la Virgen (siglo XVI, estilo renacentista plateresco). Castrillo Matajudíos.
  • 17. Retablo del Cristo Crucificado (siglo XVIII, estilo barroco churrigueresco). Iglesia de San Esteban.
  • 18. Retablo de la Virgen (siglo XVI, estilo renacentista manierista). Tosantos.
En esta nave también podemos ver un fresco sobre el Juicio Final del siglo XIII así como una imponente imagen de Cristo crucificado, ambos procedentes de Vileña.

ORFEBRERÍA EN EL CORO
En la parte alta de la iglesia, bajo el gran rosetón, se halla el coro del templo. A través de su escalera, obra del taller de Juan de Vallejo, subimos a este emplazamiento donde podemos admirar una notable colección de orfebrería que nos ofrece un buen número de cruces procesionales, cálices y custodias procedentes de varias localidades de la provincia y de la propia capital. Caben destacar la cruz de Villorobe, de estilo visigodo-mozárabe (siglo X), el cáliz de San Pedro y San Felices de Burgos (renacentista del siglo XVI) o la custodia de Valpuesta (renacentista del siglo XVI), entre otras obras.
Además el acceso a esta parte del museo nos permite gozar de unas preciosas vistas de la iglesia, admirar sus bóvedas y arcos así como acercarnos al órgano y su bella balconada.


A pesar de los vaivenes que sufre el funcionamiento de este museo merece la pena enterarse de sus horarios y días de apertura y acercarse a la iglesia de San Esteban para contemplar esta rica colección de retablos y piezas de orfebrería, muchas rescatadas del olvido, el deterioro o las manos ajenas. Además el propio templo, uno de los más antiguos de la ciudad, merece en sí una visita obligada.

martes, 27 de marzo de 2012

Mahamud


Mahamud es piedra, adobe y campo. Mahamud es tierra de vides, pino y cereal. Mahamud es historia. Y arte centenario…
A mediados de mes nos acercamos a esta villa del suroeste de la provincia, cercana a otros bellos pueblos como Santa María del Campo o Villahoz, localidades que merecen también mucho la pena y que algún día visitarán este blog. Y recogimos unas cuantas historias que ahora vamos a contar con la magia que merecen…

CÓMO LLEGAR
Existen varias rutas para acercarse a Mahamud desde Burgos. Nosotros elegimos la BU-P-1001, conocida popularmente como la carretera de Arcos. Tras pasar por Villagonzalo Pedernales nos adentramos en los Campos de Muñó y la tierra de páramos, pasando por localidades como Presencio o Ciadoncha. Llegamos a un cruce frente a una gasolinera. A la derecha entramos a Santa María del Campo. A la izquierda, y tras dos kilómetros, llegamos a Mahamud. Son unos 47 kms.

UN POCO DE HISTORIA
El asentamiento de pobladores en esta pequeña pero ilustre localidad se remonta al siglo IX, en plena repoblación de todo el valle del Arlanza, al oeste de la provincia tras la Reconquista. El origen de estas gentes era en su mayoría mozárabes y vascones.
Su proximidad a la vía romana que unía Clunia y Cantabria hizo que la villa fuese muy transitada por comerciantes y grupos de nómadas, dando al pueblo un ambiente de gran actividad económica, social y cultural.
Su propio nombre, Mahamud, proviene del héroe musulmán del mismo nombre, un personaje muy respetado entre árabes y cristianos.
La localidad se hizo un hueco en la historia de España en 1507, cuando Fernando el Católico impuso el capelo cardenalicio en Mahamud a Francisco Jiménez Cisneros, además de nombrarle inquisidor general. El porqué de la celebración en Mahamud de este importante acontecimiento en esta villa es el siguiente:
A lo largo de varios meses viajó desde Burgos a Granada el cortejo fúnebre con el cadáver de Felipe el Hermoso comandado por su esposa, Juana I de Castilla. Durante este trayecto se hicieron varias paradas para reponer fuerzas y alimentos, además de solventar asuntos políticos. Una de ellas aconteció en Santa María del Campo, donde Juana la Loca y su corte permanecieron varios meses, ella alojada en la Casa del Cordón (de la que hoy quedan unos restos en una vivienda rehabilitada) mientras que el cuerpo de su marido era velado en la iglesia de la Asunción. Entonces llegó Fernando el Católico con el capelo, concedido por el papa Julio II, para proclamar cardenal a Cisneros en dicho templo. Juana prohibió la celebración de actos y fiestas en el entorno de su duelo por lo que trasladaron dicha ceremonia a la cercana villa de Mahamud.
Un siglo después, en 1608 Felipe III concedió a Francisco de Sandoval y Rojas, Duque de Lerma, el señorío jurisdiccional hereditario sobre la villa. El pueblo de Mahamud, en desacuerdo con la decisión real, dio un mal recibimiento al controvertido valido, borrando además sus escudos de armas de las murallas de la localidad.
Uno de los episodios que peor recuerdo guarda la historia de la villa es el paso del ejército francés durante la Guerra de la Independencia, que dejó un rastro de miedo y destrucción entre los habitantes de Mahamud de principios del siglo XIX.


CALLES, CASAS Y RINCONES
El aroma medieval que se respira en Mahamud nos invita a conocer historias con muchos siglos de vida: Los asentamientos mozárabes, que dejaron su tecnología acuífera en pozos y acequias, la importancia de familias de gran poder económico y político en el medievo o algunos episodios de gran relevancia histórica hacen de esta villa un tesoro donde encontrar muchos vestigios de su importante pasado.
El ayuntamiento de la villa, sito en la Plaza Mayor y frente a la iglesia de San Miguel, tiene su sede en un palacete gótico-renacentista. En el centro de dicha plaza podemos ver un rollo jurisdiccional fechado a principios del siglo XVI. Estas colosales columnas de piedra se erigían tras la concesión por parte de la Corona del privilegio de villazgo a los señores de las villas, que podían impartir justicia en nombre del rey. A menudo se humillaba, azotaba o ajusticiaba delante de todo el pueblo a los malhechores que delinquían por la zona como medida ejemplarizante o de escarmiento. También la Santa Inquisición hizo uso de estas picotas…
En las calles de Mahamud podemos encontramos con varios pozos que, ante la ausencia de río en el pueblo, daban de beber a las gentes y al ganado.


IGLESIA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Se alza en la parte alta de Mahamud y es su postal más conocida. Es un templo de tres naves, con crucero y amplia cabecera, declarado Bien de Interés Cultural en el año 1983.
Su fábrica guarda una curiosa trayectoria artística y arquitectónica que, de forma resumida, es la siguiente:
Comenzada en el siglo XIII fue reformada durante centurias añadiendo naves, muros, eliminando puertas… La cabecera es de las primeras décadas del siglo XVI, que transformó el templo estableciendo su actual estructura.
A día de hoy hay tres entradas, aunque podemos ver tapiadas otras dos y por las que el pueblo accedió al templo siglos atrás. La puerta que se utiliza habitualmente para entrar a los oficios es la que se abre en la fachada barroca que da a la Plaza Mayor de Mahamud.



El interior de la iglesia, de gran altura, ofrece varios tesoros al visitante.
Nada menos que diez retablos embellecen las paredes del templo, conformando toda una colección de estilos y corrientes artísticas. También pinturas y esculturas funerarias adornan el salón y capillas del templo.
Es muy destacable el retablo-sepulcro de San Juan Bautista, de estilo plateresco, que además de una bella pieza escultórica guarda a sus pies dos sepulcros de la familia de los Quintanadueñas, unos ricos mercaderes del lugar que patrocinaron su construcción. Se encuentra a la izquierda del altar y unos atribuyen su realización al taller de Felipe Vigarny, otros al de Juan de Balmaseda.
Pero la joya de la iglesia de Mahamud es el retablo mayor de San Miguel, ensamblado por el artista alavés Domingo de Amberes (autor, entre otros, de los retablos mayores de Pampliega, Isar y uno lateral en Palacios de Benaver) y policromado por Juan de Cea ‘El Mozo’. Esta obra fue realizada entre 1566 y 1577 y restaurada por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León entre los años 2003 y 2004, devolviendo al retablo todo su esplendor. Tiene tres cuerpos y cinco calles y destacan la calidad escultórica y la grandiosidad de sus formas. Para muchos historiadores del arte este retablo de Mahamud es la obra maestra de Domingo de Amberes, pieza que no pudo ver culminada al fallecer años antes de su acabado, en 1572.
También existen varios sepulcros de personajes ilustres de la zona en el interior de la iglesia, como Ruy López o el matrimonio formado por Martín Fernández de Monasterio y Mari González, enterrados en la Capilla de Santiago. En esta sala nos encontramos una sobresaliente pila bautismal románica procedente de la ermita de San Andrés, actualmente en ruinas y de la que más abajo hablamos.
Es también muy relevante el púlpito, de estilo gótico mudéjar, decorado con bellas ornamentaciones.


ERMITA DE SAN ANDRÉS
En la parte baja de Mahamud, sobre una loma y junto a un antiguo depósito de agua elevado, se encuentran los restos de la ermita de San Andrés.
Los vestigios de esta iglesia, de escasa relevancia, guardan en el silencio de su ruina un buen puñado de historias que sí son de gran interés.
Alzada a finales del siglo XIII era un templo de uso privado y sirvió como lugar de enterramiento del noble caballero castellano Sancho Sáiz de Carrillo. A lo largo  de los siglos fue modificada y reconstruida en varias ocasiones. Uno de los pocos restos importantes que quedan en la ermita es una inscripción en un capitel que reza "AÑO DE 1745", época en que debió de sufrir alguna transformación arquitectónica.
Pero vamos con la historia. El citado noble Sáiz Carrillo fue enterrado en la ermita de San Andrés a principios del siglo XIV en un sepulcro de enorme interés artístico. Éste estaba cubierto con unos plafones adosados a la madera e ilustrados con unas pinturas sobre pergamino. Estas obras, que representan a plañideras vestidas de negro además del escudo del caballero, son de un incalculable valor y suponen una de las cimas artísticas de la pintura gótica lineal española. Tras permanecer hasta principios del siglo XX en Mahamud en la actualidad se conservan el el Museo Nacional del Arte de Cataluña, en Barcelona.
También hay que apuntar, como hemos comentado antes, que la pila bautismal de esta ermita, románica de finales del siglo XII, se encuentra en la Capilla de Santiago de la Iglesia de San Miguel de la localidad.


ERMITA DE LA VIRGEN DE BÁSCONES
Para finalizar la visita nos fuimos a un lugar muy querido en la zona. Desde la Plaza del Soltadero, en la parte baja de Mahamud, surge un camino hacia una zona de llanos y pinares donde se podemos encontrar, a unos 5 kms., la ermita de la Virgen de Báscones. El principio del trayecto está asfaltado pero en pocos cientos de metros pasa a ser un camino en buen estado. Al llegar a una bifurcación hay que coger la senda de la izquierda para llegar a la ermita, sita junto a un pinar y unas construcciones en ruinas.
Parece que este pequeño templo, en su primitiva construcción, era la iglesia de los vascones que ocuparon estos territorios tras la Reconquista. Su construcción se remonta al siglo XIV.
Entorno a la ermita se celebra todos los años, el domingo posterior a San Isidro, una romería en honor de Nuestra Señora de Báscones. Es una fiesta muy popular en toda la comarca, con misa de campaña y comida campestre. Hasta allí se acerca la imagen de la Virgen, muy querida por el pueblo y que permanece durante el año en la iglesia de San Miguel de Mahamud.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Pampliega


El pasado domingo nos adentramos en el valle del Bajo Arlanzón abrigados por una densa niebla, la mañana otoñal nos regaló un tiempo fantasmal y poco agradecido para la fotografía de paisajes, hecho que podréis apreciar en algunas de las instantáneas de esta entrada. Aunque hay que admitir que esa bruma, fría y plomiza, dio una pátina misteriosa, casi de cuento, a la localidad que visitamos: Pampliega.

CÓMO LLEGAR
Para ir a Pampliega desde Burgos hay que coger la Autovía a Valladolid (A-62), tomar la salida 32 y tras dos kilómetros cruzamos el puente sobre el río Arlanzón y llegamos al destino. Son 35 kms.

AMBISNA, PAMPLICA, PAMPLIEGA
Pampliega ya está documentada en el siglo II a.C. en las tablas de Claudio Ptolomeo, donde es denominada “Ambisna”. Durante la ocupación romana la localidad es llamada “Pamplica” (quizá por el general Cneo Pompeyo, aunque no está del todo claro), topónimo del que deriva el actual nombre del pueblo. Fue cruce de dos vías romanas de gran importancia: la del valle del Arlanzón y la que unía la ciudad de Clunia con Cantabria, el tránsito de viajeros y comerciantes favoreció el crecimiento de la localidad.
En el año 594 el rey Recaredo funda el monasterio de San Vicente, ya desaparecido. Y en el siglo VII la localidad vive uno de los momentos históricos más destacables: el retiro y muerte del rey visigodo Wamba en dicho monasterio. Más adelante hablamos de este episodio tan interesante de la historia pampligueña.
La Reconquista cristiana vuelve a repoblar toda la comarca de Muñó y la vega del Arlanzón, beneficiada por la importancia de la cercana villa de Castrojeriz, destacado lugar de paso de la Ruta Jacobea y cuna de grandes personajes. Incluso el municipio llegó a pertenecer a don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador.
La influencia de monarcas como Alfonso VII, Alfonso VIII y más tarde Fernando IV y Alfonso XI hizo de Pampliega una villa de referencia en Castilla por el señorío de sus tierras y los privilegios reales concedidos, como el de un mercado semanal que hizo emerger la economía del pueblo sobremanera. El vino, la lana y el cereal fueron los productos más rentables de la localidad y su calidad le dieron fama en toda la región.
En 2010 German Lafont Mateo publicó un libro extensamente documentado sobre la historia de Pampliega y sus pueblos, titulado “Pampliega, Torrepadierne y Santiuste: Mil años de historia (siglos VII a XVII)”, donde podemos conocer con gran detalle la crónica de esta villa a lo largo del tiempo así como los sucesos más sobresalientes protagonizados por sus habitantes.

CALLES, CASAS
 Y RINCONES
Cuesta arriba, cuesta abajo... Un paseo por las calles de Pampliega es un continuo subir y bajar por sus populares costanillas, algunas unidas por angostas escaleras de piedra, otras por pequeñas rampas.
El pueblo estuvo fortificado durante el medievo, comenzando a vivir la población extramuros en el siglo XVI. La muralla de Pampliega tenía tres puertas: la de Burgos (hacia el norte), la del Puente (hacia el oeste) y la de Presencio (hacia el sur), única que se conserva en pie y que está entre la C/ El Arco y la Plaza de Wamba.
En esta localidad podemos admirar todo tipo de construcciones, desde fuertes casas de piedra, otras más modestas de adobe y algunas de ladrillo más modernas. Hay muchas casas cerradas y semiderruidas pero es un pueblo que respira mucha vida, especialmente en la época estival donde se convierte en un excelente lugar para el veraneo.
En las siguientes fotografías podemos hacer un pequeño paseo virtual por las calles de Pampliega, así como de las riberas del río Arlanzón.




IGLESIA DE SAN PEDRO
Si hay una imagen que hace reconocible a esta localidad es la de su iglesia, recia y portentosa, que se alza en lo alto del cerro como en una atalaya que ve desparramarse sobre la ladera las casas de Pampliega.
Su construcción comenzó en 1548 sobre un templo ya existente del siglo XIII del que se conservan dos capillas debidamente reformadas. Las trazas de la nueva iglesia son fruto del maestro Juan de Vallejo, responsable de joyas artísticas tan relevantes como el cimborrio del crucero de la catedral de Burgos o la portada de la iglesia de San Cosme y San Damián, también en la capital de la provincia. Combina los estilos tardogótico y renacentista, tanto en el interior como en el exterior del templo podemos admirar expresiones de estas corrientes artísticas.
Hay que señalar varios elementos de interés en la iglesia de San Pedro de Pampliega que merecen la atención del visitante:
· La torre campanario, con pórtico a sus pies, fue construida en el siglo XVII. Su gran altura la hace visible desde varios kilómetros a la redonda.
· La portada gótica, en un lateral del templo, es obra probablemente de Rodrigo Gil de Ontañón. Es la puerta por la que entra el pueblo a los oficios.
· El púlpito, realizado en piedra por Martín de Ochoa, tiene medallones de San Pedro, San Pablo y San Andrés y cuyo pie lo constituye un atlante (figura masculina que sirve para sustituir a la columna).
· Y la joya del templo: el retablo mayor, de estilo renacentista, fue realizado entre 1552 y 1558 por el artista alavés Domingo de Amberes en maderas de nogal, roble y pino. Supone una de sus obras maestras junto a los retablos de las iglesias de Mahamud e Isar. Su gran tamaño, con cuatro cuerpos y siete calles, está presidido por la Virgen de la Asunción y San Pedro en Cátedra (el titular de la parroquia), congregando un gran número de imágenes de notable belleza y calidad. Hay que apuntar dos detalles: la presencia de dos figuras desnudas, algo muy poco corriente en la época. Son Adán y Eva y están situados en la parte alta del retablo, a los lados de la Asunción. Y la juventud de los dos ladrones del calvario, parecen casi niños. El retablo fue restaurado en 1998, recuperando su esplendor original.


EL REY WAMBA
Si hay un personaje que brilla con intensidad en la historia pampligueña es Wamba, rey de la España visigoda que habitó en esta localidad desde el año 680 hasta su muerte, acaecida ocho años después en el desaparecido monasterio de San Vicente.
Wamba sucedió en el trono a Recesvinto en 672. Su reinado fue muy complicado, viéndose envuelto en muchas guerras en el norte de la península y batallas por la supremacía política entre nobles, monárquicos y eclesiásticos. Además variopintas luchas internas por el poder debilitaron su gobierno conduciéndolo hacia el caos.
En 680 fue víctima de una conspiración que le hizo perder su condición de rey en favor de Ervigio. Los libros de Historia recogen así esta conjura, digna de un drama de Shakespeare: Ervigio, que ambicionaba el poder, drogó a Wamba haciéndole creer que iba a morir. Siguiendo la costumbre de la época, el todavía rey fue tonsurado y vestido con el hábito de penitente. Al despertar del efecto del narcótico Wamba tuvo que renunciar a su cargo como monarca, la tradición no permitía ser rey a un hombre clérigo y sin el cabello largo. Tras dejar el cetro se retiró al monasterio de San Vicente de Pampliega, donde murió en 688, siendo enterrado ante la puerta de la iglesia del convento. En el lugar donde estaba dicho monasterio existe un sencillo monumento conmemorativo.
En el siglo XIII Alfonso X el Sabio trasladó sus restos a una iglesia de Toledo junto a los de Recesvinto, su antecesor. Estas osamentas, tras ser profanadas durante la Guerra de la Independencia por las tropas francesas, fueron trasladadas a la Catedral de Santa María de Toledo en 1845, donde permanecen en la actualidad junto a las tumbas de muchos otros miembros de la realeza.
Como curiosidad apuntamos que este rey visigodo dio nombre a una localidad de la provincia de Valladolid llamada como él, Wamba, que dista a unos 20 kms. de la capital pucelana y que está hermanada con Pampliega.


PAMPLIEGA MÁGICA
Calles empinadas hacia esa torre imponente, rincones curiosos donde respirar toda la historia que ha protagonizado esta villa, el espíritu de Wamba que enorgullece a sus habitantes… Hay que acercarse a Pampliega y disfrutar del sereno paisaje de la vega del Arlanzón y sus nobles gentes, un pueblo que se ha asomado desde su atalaya a estas páginas de 'Burgos mágico' entre la niebla y la luz de un domingo de noviembre.