lunes, 16 de abril de 2012

Burgos. Rincón patrimonial


Uno de los lugares que más visitantes congrega la ciudad de Burgos es, cómo no, la catedral y sus alrededores. La imponente belleza de su estampa, su fama mundial y el cúmulo de tesoros que guarda entre sus muros son un reclamo sin parangón en la capital de la provincia.
Entre las faldas del barrio de San Esteban y la pared norte de la seo burgalesa discurre parte de la calle Fernán González, vía por la que transcurre en Camino de Santiago y en la que las gentes pudientes de los siglos XVI y XVII principalmente construían sus casas y palacios. Y en este lugar sucede un hecho posiblemente único en el mundo: dos elementos declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad conviviendo diariamente codo con codo: la Ruta Jacobea (inscrito en 1993) y la catedral de Santa María (en 1984).
El pasado Domingo de Resurrección, y durante los días anteriores de la pasada Semana Santa aprovechando la entrada libre a los templos, dimos un paseo por este espacio del casco histórico de la capital en el que en apenas 100 metros a la redonda nos topamos con varios lugares que, por muchos motivos, merecen un hueco de honor en este 'Burgos mágico'. 

CALLE DE FERNÁN GONZÁLEZ
Esta vía de la parte alta del casco histórico burgalés, muy conocida también por albergar numerosos bares de copas, es una de las calles con más solera histórica y artística de la ciudad. Desde su comienzo (cerca del arco y la iglesia de San Gil) hasta su final (en el Arco de San Martín y el Solar del Cid) esta larga travesía es todo un museo urbano de edificios notables y monumentos de excelente factura.
Además sus adoquines y embaldosado son parte del Camino de Santiago. Miles de peregrinos pisan su suelo durante todo el año en busca de la catedral compostelana. No en vano se encuentra en el número 28 de esta calle el albergue municipal de peregrinos, sito en la Casa de los Cubos, un noble edificio del siglo XVI rehabilitado en 2008.
Pero centrémonos en esos pocos metros que discurren en este 'rincón patrimonial'. La catedral nos presenta dos de sus puertas: la de la Pellejería (obra plateresca de Francisco de Colonia, siglo XVI) y la de la Coronería (portada gótica del siglo XIII, obra del taller del Maestro Enrique). Frente a esta última puerta se alza el Palacio de Castilfalé, ahora Archivo Municipal. Metros más adelante nos encontramos con la iglesia gótica de San Nicolás de Bari. Y dejando la calle Fernán González, en las escaleras que bajan a la plaza de Santa María, nos topamos con la imprenta de Fadrique de Basilea, importante taller de finales del siglo XV. Ya en la plaza sólo podemos elevar las vista hacia las agujas que rematan las torres de la fachada principal de la catedral de Burgos. Visitemos estos interesantes lugares uno por uno.

 

CATEDRAL. PUERTA DE LA CORONERÍA
Los brazos del crucero de la catedral están rematados en su exterior por las dos portadas más importantes (y antiguas) del templo. En el sur y con salida a la Plaza del Rey San Fernando está la Puerta del Sarmental. Y en el brazo norte, con salida a la calle Fernán González y frente al Palacio de Castilfalé, se encuentra la puerta de la Coronería o de los Apóstoles.
La realización de este pórtico está atribuida al taller del Maestro Enrique, primer arquitecto de la catedral, a mediados del siglo XIII. Está dedicada al Juicio Final y su iconografía está llena de historias y mensajes dignos de merecer unos minutos de nuestro tiempo frente a esta catequesis escultórica.
El acceso al templo desde esta puerta se realiza por la Escalera Dorada, pieza maestra del renacimiento burgalés realizada por Diego de Siloé. Desde hace muchos años esta entrada está cerrada al público, pero en su época fue lugar de acceso de los vecinos de la parte alta del burgo y de los peregrinos del Camino de Santiago. 

PALACIO DE CASTILFALÉ
Frente a la puerta de la Coronería de la catedral se alza el Palacio de Castifalé, unos de los edificios más señeros del casco histórico burgalés.
A mediados del siglo XVI Nicolás de Gauna, propietario del solar, encargó a los maestros Juan de Vallejo y Juan de Aras levantar una edificación acorde al prestigio de su ubicación. Pocos años después, en 1565, lo adquirió el rico mercader Andrés de Maluenda. Y a lo largo de los siglos el palacio pasó por manos de varias familias de la nobleza y la burguesía. En 1920 García Muñoz de Jalón y Asunción Vinuesa Bessón, Condes de Castilfalé, adquirieron el palacio haciendo una amplia reforma en su estructura y decoración. Y en 1969 legaron al Ayuntamiento de la ciudad que, en 1985, lo restauró y acondicionó para convertirlo en el Archivo Municipal donde se guarda un incalculable patrimonio de legajos, libros, documentos y fotografías de la historia burgalesa.
Del palacio original se conservan la portada plateresca, el zaguán de la entrada, el patio y la escalera.
Hay que apuntar finalmente que este palacio es uno de los lugares habilitados por el Ayuntamiento de Burgos para la celebración de bodas civiles en la ciudad.

 

IGLESIA DE SAN NICOLÁS DE BARI
A los pies de la calle Fernán González y sobre la Plaza de Santa María se emplaza esta iglesia de aspecto exterior sencillo y muy sobrio (además carece en la actualidad de la torre campanario que gobernaba su estampa tiempo atrás), donde destaca la portada del templo, obra del siempre sobresaliente taller de los Colonia.
La actual iglesia, de estilo gótico, fue levantada en 1408 sobre un templo románico anterior. Su planta tiene tres naves, la central de mayor altura. Entre los dos primeros pilares de la nave central hay un bello arco escarzano o rebajado que contrarresta el empuje de las naves laterales. Es puramente renacentista, del siglo XVI, y es atribuido a Juan de Vallejo.
La gran joya de esta iglesia es el retablo mayor, obra de Francisco de Colonia según un diseño de su padre, Simón. Labrada en piedra caliza y parcialmente policromada, este tapiz escultórico supone una obra maestra del Renacimiento castellano e impresiona al visitante cada vez que lo admira. Sus más de 150 figuras, la imagen de San Nicolás (obra de Francisco de Vitoria) o los hermosos sepulcros de los patrocinadores del retablo que habitan a sus pies (Gonzalo López de Polanco y Leonor de Miranda, así como otros familiares) son algunos de los detalles que esconde esta maravilla del arte español.
También son destacables el retablo barroco lateral de San Miguel, varios enterramientos de estilo gótico y la enorme tabla pictórica del Juicio Final, de autor anónimo y fechada finales del siglo XV. Pero hay muchos más tesoros que conocer en este templo tan querido por los burgaleses...
Desde que la iglesia de San Esteban fue convertida en Museo del Retablo San Nicolás de Bari es sede de la parroquia de este populoso barrio del alto Burgos.


TALLER DE IMPRESIÓN DE FADRIQUE DE BASILEA
En el actual edificio que ocupa el famoso restaurante burgalés 'Mesón de Cid' se ubicó a finales del siglo XV el taller de Fadrique de Basilea (1484-1517), impresor de origen alemán y discípulo de Johannes Gutenberg, inventor de la imprenta de tipos móviles moderna y uno de los personajes más importantes de la Historia en la difusión de la cultura escrita.
En la llamada 'Subida del Azogue', frente a la puerta de Santa María de la catedral, se ubicaron varios talleres artesanales que vivían prácticamente en su totalidad del ingente trabajo que generaba la seo burgalesa. Entre ellos, cómo no, la imprenta de Fadrique Alemán, como también es conocido.
Uno de los trabajos más reseñables que salieron de la imprenta de Fadrique fue la primera edición del clásico 'La Celestina', atribuido al bachiller manchego Fernando de Rojas. Este hecho es recordado en una placa de piedra en la fachada del mesón.
También hay que destacar que este ilustre personaje ha dado nombre al Museo del Libro de Burgos, sito junto a la Plaza Mayor de la ciudad.


CATEDRAL. FACHADA DE SANTA MARÍA
Para finalizar este recorrido bajamos a la Plaza de Santa María, frente a la que se alza la fachada oeste de la catedral de Burgos, quizá la imagen más reconocida del gótico español. Esta puerta principal es llamada de Santa María, Real (por ser la que flanqueaban los reyes en sus visitas) y del Perdón. Tiene dos laterales más pequeñas conocidas como de la Asunción y de la Inmaculada.
Esta fachada es del siglo XIII y su portada original estaba considerada una de las obras maestras del gótico castellano. Su enorme deterioro obligó a reconstruir las puertas laterales en 1663 y en 1790 la central, llegando a nuestros días una obra de marcado estilo neoclásico.
El segundo cuerpo de la calle central es también del siglo XIII y tiene un rosetón con una estrella de seis puntas o "sello de Salomón".
En el tercer cuerpo, en dos grandes ventanales con cuatro arquillos cada uno, está la "Galería de los Reyes", en donde podemos ver ocho esculturas de los primeros reyes de Castilla. Estas estatuas son réplicas de las originales que por su deterioro han sido resguardadas de la intemperie (en una polémica decisión). Las auténticas tallas se exhiben en el claustro bajo de la catedral.
Sobre las puertas laterales nacen dos torres, también del siglo XIII. A mediados del siglo XV Juan de Colonia construyó sobre ellas las agujas que tan hacen tan característica la estampa de la seo burgalesa. Este maestro también diseño la barandilla de culmina la calle central, donde hay una imagen de la Virgen sobre el lema mariano "Pulchra es et decora" ("Eres hermosa y pura").
Toda la fachada está decorada con gran riqueza al gusto del estilo gótico, con arcos, imágenes, gárgolas, pináculos... Puedes ver todos estos elementos "de cerca" en imágenes en alta definición en el sitio web 'La Catedral de Burgos en HD'.


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