miércoles, 30 de noviembre de 2011

Pampliega


El pasado domingo nos adentramos en el valle del Bajo Arlanzón abrigados por una densa niebla, la mañana otoñal nos regaló un tiempo fantasmal y poco agradecido para la fotografía de paisajes, hecho que podréis apreciar en algunas de las instantáneas de esta entrada. Aunque hay que admitir que esa bruma, fría y plomiza, dio una pátina misteriosa, casi de cuento, a la localidad que visitamos: Pampliega.

CÓMO LLEGAR
Para ir a Pampliega desde Burgos hay que coger la Autovía a Valladolid (A-62), tomar la salida 32 y tras dos kilómetros cruzamos el puente sobre el río Arlanzón y llegamos al destino. Son 35 kms.

AMBISNA, PAMPLICA, PAMPLIEGA
Pampliega ya está documentada en el siglo II a.C. en las tablas de Claudio Ptolomeo, donde es denominada “Ambisna”. Durante la ocupación romana la localidad es llamada “Pamplica” (quizá por el general Cneo Pompeyo, aunque no está del todo claro), topónimo del que deriva el actual nombre del pueblo. Fue cruce de dos vías romanas de gran importancia: la del valle del Arlanzón y la que unía la ciudad de Clunia con Cantabria, el tránsito de viajeros y comerciantes favoreció el crecimiento de la localidad.
En el año 594 el rey Recaredo funda el monasterio de San Vicente, ya desaparecido. Y en el siglo VII la localidad vive uno de los momentos históricos más destacables: el retiro y muerte del rey visigodo Wamba en dicho monasterio. Más adelante hablamos de este episodio tan interesante de la historia pampligueña.
La Reconquista cristiana vuelve a repoblar toda la comarca de Muñó y la vega del Arlanzón, beneficiada por la importancia de la cercana villa de Castrojeriz, destacado lugar de paso de la Ruta Jacobea y cuna de grandes personajes. Incluso el municipio llegó a pertenecer a don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador.
La influencia de monarcas como Alfonso VII, Alfonso VIII y más tarde Fernando IV y Alfonso XI hizo de Pampliega una villa de referencia en Castilla por el señorío de sus tierras y los privilegios reales concedidos, como el de un mercado semanal que hizo emerger la economía del pueblo sobremanera. El vino, la lana y el cereal fueron los productos más rentables de la localidad y su calidad le dieron fama en toda la región.
En 2010 German Lafont Mateo publicó un libro extensamente documentado sobre la historia de Pampliega y sus pueblos, titulado “Pampliega, Torrepadierne y Santiuste: Mil años de historia (siglos VII a XVII)”, donde podemos conocer con gran detalle la crónica de esta villa a lo largo del tiempo así como los sucesos más sobresalientes protagonizados por sus habitantes.

CALLES, CASAS
 Y RINCONES
Cuesta arriba, cuesta abajo... Un paseo por las calles de Pampliega es un continuo subir y bajar por sus populares costanillas, algunas unidas por angostas escaleras de piedra, otras por pequeñas rampas.
El pueblo estuvo fortificado durante el medievo, comenzando a vivir la población extramuros en el siglo XVI. La muralla de Pampliega tenía tres puertas: la de Burgos (hacia el norte), la del Puente (hacia el oeste) y la de Presencio (hacia el sur), única que se conserva en pie y que está entre la C/ El Arco y la Plaza de Wamba.
En esta localidad podemos admirar todo tipo de construcciones, desde fuertes casas de piedra, otras más modestas de adobe y algunas de ladrillo más modernas. Hay muchas casas cerradas y semiderruidas pero es un pueblo que respira mucha vida, especialmente en la época estival donde se convierte en un excelente lugar para el veraneo.
En las siguientes fotografías podemos hacer un pequeño paseo virtual por las calles de Pampliega, así como de las riberas del río Arlanzón.




IGLESIA DE SAN PEDRO
Si hay una imagen que hace reconocible a esta localidad es la de su iglesia, recia y portentosa, que se alza en lo alto del cerro como en una atalaya que ve desparramarse sobre la ladera las casas de Pampliega.
Su construcción comenzó en 1548 sobre un templo ya existente del siglo XIII del que se conservan dos capillas debidamente reformadas. Las trazas de la nueva iglesia son fruto del maestro Juan de Vallejo, responsable de joyas artísticas tan relevantes como el cimborrio del crucero de la catedral de Burgos o la portada de la iglesia de San Cosme y San Damián, también en la capital de la provincia. Combina los estilos tardogótico y renacentista, tanto en el interior como en el exterior del templo podemos admirar expresiones de estas corrientes artísticas.
Hay que señalar varios elementos de interés en la iglesia de San Pedro de Pampliega que merecen la atención del visitante:
· La torre campanario, con pórtico a sus pies, fue construida en el siglo XVII. Su gran altura la hace visible desde varios kilómetros a la redonda.
· La portada gótica, en un lateral del templo, es obra probablemente de Rodrigo Gil de Ontañón. Es la puerta por la que entra el pueblo a los oficios.
· El púlpito, realizado en piedra por Martín de Ochoa, tiene medallones de San Pedro, San Pablo y San Andrés y cuyo pie lo constituye un atlante (figura masculina que sirve para sustituir a la columna).
· Y la joya del templo: el retablo mayor, de estilo renacentista, fue realizado entre 1552 y 1558 por el artista alavés Domingo de Amberes en maderas de nogal, roble y pino. Supone una de sus obras maestras junto a los retablos de las iglesias de Mahamud e Isar. Su gran tamaño, con cuatro cuerpos y siete calles, está presidido por la Virgen de la Asunción y San Pedro en Cátedra (el titular de la parroquia), congregando un gran número de imágenes de notable belleza y calidad. Hay que apuntar dos detalles: la presencia de dos figuras desnudas, algo muy poco corriente en la época. Son Adán y Eva y están situados en la parte alta del retablo, a los lados de la Asunción. Y la juventud de los dos ladrones del calvario, parecen casi niños. El retablo fue restaurado en 1998, recuperando su esplendor original.


EL REY WAMBA
Si hay un personaje que brilla con intensidad en la historia pampligueña es Wamba, rey de la España visigoda que habitó en esta localidad desde el año 680 hasta su muerte, acaecida ocho años después en el desaparecido monasterio de San Vicente.
Wamba sucedió en el trono a Recesvinto en 672. Su reinado fue muy complicado, viéndose envuelto en muchas guerras en el norte de la península y batallas por la supremacía política entre nobles, monárquicos y eclesiásticos. Además variopintas luchas internas por el poder debilitaron su gobierno conduciéndolo hacia el caos.
En 680 fue víctima de una conspiración que le hizo perder su condición de rey en favor de Ervigio. Los libros de Historia recogen así esta conjura, digna de un drama de Shakespeare: Ervigio, que ambicionaba el poder, drogó a Wamba haciéndole creer que iba a morir. Siguiendo la costumbre de la época, el todavía rey fue tonsurado y vestido con el hábito de penitente. Al despertar del efecto del narcótico Wamba tuvo que renunciar a su cargo como monarca, la tradición no permitía ser rey a un hombre clérigo y sin el cabello largo. Tras dejar el cetro se retiró al monasterio de San Vicente de Pampliega, donde murió en 688, siendo enterrado ante la puerta de la iglesia del convento. En el lugar donde estaba dicho monasterio existe un sencillo monumento conmemorativo.
En el siglo XIII Alfonso X el Sabio trasladó sus restos a una iglesia de Toledo junto a los de Recesvinto, su antecesor. Estas osamentas, tras ser profanadas durante la Guerra de la Independencia por las tropas francesas, fueron trasladadas a la Catedral de Santa María de Toledo en 1845, donde permanecen en la actualidad junto a las tumbas de muchos otros miembros de la realeza.
Como curiosidad apuntamos que este rey visigodo dio nombre a una localidad de la provincia de Valladolid llamada como él, Wamba, que dista a unos 20 kms. de la capital pucelana y que está hermanada con Pampliega.


PAMPLIEGA MÁGICA
Calles empinadas hacia esa torre imponente, rincones curiosos donde respirar toda la historia que ha protagonizado esta villa, el espíritu de Wamba que enorgullece a sus habitantes… Hay que acercarse a Pampliega y disfrutar del sereno paisaje de la vega del Arlanzón y sus nobles gentes, un pueblo que se ha asomado desde su atalaya a estas páginas de 'Burgos mágico' entre la niebla y la luz de un domingo de noviembre.

1 comentario:

  1. Pampliega reclama los restos mortales del Rey Wamba a la Catedral de Toledo.

    Wamba es envenenado en Toledo, retirándose al monasterio de Pampliega donde fue enterrado el 688.
    Los sarracenos incendian el monasterio pero no ven la tumba de Wamba que estaba en el cementerio.
    Alfonso X manda cavar la tumba por la noche, llevándola a Santa Leocadia de Toledo, donde es expoliada por los franceses en 1808.
    La Comisión de Monumentos traslada los restos a la Catedral de Toledo en 1845 y comunica a la Academia de la Historia, que la reina Isabel II mandó que quedaran en depósito en la Catedral, hasta que fueran sepultados definitivamente.

    En 2014 el Ayuntamiento de Pampliega solicita a la Catedral de Toledo la devolución de los restos de Wamba para darlos sepultura en su iglesia.
    Toledo deniega la petición por estos motivos:
    1º. Los restos de personas veneradas no están sepultados sino expuestos
    Sin embargo Alfonso X los llevó a Toledo a sepultar y la reina Isabel II mandó sepultados, no exponerlos.
    2º. “la ubicación de los restos de Wamba en Toledo es una situación histórica y jurídica consolidada, nunca contestada”
    No es historica porque Alfonso X los trasladó a Santa Leocadia, no a la Catedral.
    No es una situación jurídica porque no ha intervenido ningún juez,
    Y si ha sido contestada por la Comisión de Monumentos y por el Ayuntamiento de Pampliega.
    3º. “se encuentran en Toledo, la capital del reino visigodo.”
    Sin embargo, en Toledo Wamba fue traicionado, envenenado y destronado, Alfonso X lo llevó a Toledo en contra de su voluntad, y en Toledo fue saqueada su tumba por los franceses.
    Nosotros solo deseamos cumplir la última voluntad de Wamba de reposar sepultado en Pampliega.
    Ley Orgánica 7/1980, de 5 de julio, de Libertad Religiosa. Artículo 2º, “derecho a una sepultura digna”
    Con estos argumentos, el Cabildo de Burgos solicitó a Toledo que ceda los restos de Wamba para depositarlos en la Iglesia Parroquial de Pampliega.
    Ley Orgánica 7/1980, de 5 de julio, de Libertad Religiosa. Artículo segundo. Derecho a una sepultura digna.
    Un año después esperamos pacientes la respuesta.
    Germán Lafont Mateo, autor del informe sobre la reclamación de los restos mortales del rey Wamba.

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