martes, 27 de marzo de 2012

Mahamud


Mahamud es piedra, adobe y campo. Mahamud es tierra de vides, pino y cereal. Mahamud es historia. Y arte centenario…
A mediados de mes nos acercamos a esta villa del suroeste de la provincia, cercana a otros bellos pueblos como Santa María del Campo o Villahoz, localidades que merecen también mucho la pena y que algún día visitarán este blog. Y recogimos unas cuantas historias que ahora vamos a contar con la magia que merecen…

CÓMO LLEGAR
Existen varias rutas para acercarse a Mahamud desde Burgos. Nosotros elegimos la BU-P-1001, conocida popularmente como la carretera de Arcos. Tras pasar por Villagonzalo Pedernales nos adentramos en los Campos de Muñó y la tierra de páramos, pasando por localidades como Presencio o Ciadoncha. Llegamos a un cruce frente a una gasolinera. A la derecha entramos a Santa María del Campo. A la izquierda, y tras dos kilómetros, llegamos a Mahamud. Son unos 47 kms.

UN POCO DE HISTORIA
El asentamiento de pobladores en esta pequeña pero ilustre localidad se remonta al siglo IX, en plena repoblación de todo el valle del Arlanza, al oeste de la provincia tras la Reconquista. El origen de estas gentes era en su mayoría mozárabes y vascones.
Su proximidad a la vía romana que unía Clunia y Cantabria hizo que la villa fuese muy transitada por comerciantes y grupos de nómadas, dando al pueblo un ambiente de gran actividad económica, social y cultural.
Su propio nombre, Mahamud, proviene del héroe musulmán del mismo nombre, un personaje muy respetado entre árabes y cristianos.
La localidad se hizo un hueco en la historia de España en 1507, cuando Fernando el Católico impuso el capelo cardenalicio en Mahamud a Francisco Jiménez Cisneros, además de nombrarle inquisidor general. El porqué de la celebración en Mahamud de este importante acontecimiento en esta villa es el siguiente:
A lo largo de varios meses viajó desde Burgos a Granada el cortejo fúnebre con el cadáver de Felipe el Hermoso comandado por su esposa, Juana I de Castilla. Durante este trayecto se hicieron varias paradas para reponer fuerzas y alimentos, además de solventar asuntos políticos. Una de ellas aconteció en Santa María del Campo, donde Juana la Loca y su corte permanecieron varios meses, ella alojada en la Casa del Cordón (de la que hoy quedan unos restos en una vivienda rehabilitada) mientras que el cuerpo de su marido era velado en la iglesia de la Asunción. Entonces llegó Fernando el Católico con el capelo, concedido por el papa Julio II, para proclamar cardenal a Cisneros en dicho templo. Juana prohibió la celebración de actos y fiestas en el entorno de su duelo por lo que trasladaron dicha ceremonia a la cercana villa de Mahamud.
Un siglo después, en 1608 Felipe III concedió a Francisco de Sandoval y Rojas, Duque de Lerma, el señorío jurisdiccional hereditario sobre la villa. El pueblo de Mahamud, en desacuerdo con la decisión real, dio un mal recibimiento al controvertido valido, borrando además sus escudos de armas de las murallas de la localidad.
Uno de los episodios que peor recuerdo guarda la historia de la villa es el paso del ejército francés durante la Guerra de la Independencia, que dejó un rastro de miedo y destrucción entre los habitantes de Mahamud de principios del siglo XIX.


CALLES, CASAS Y RINCONES
El aroma medieval que se respira en Mahamud nos invita a conocer historias con muchos siglos de vida: Los asentamientos mozárabes, que dejaron su tecnología acuífera en pozos y acequias, la importancia de familias de gran poder económico y político en el medievo o algunos episodios de gran relevancia histórica hacen de esta villa un tesoro donde encontrar muchos vestigios de su importante pasado.
El ayuntamiento de la villa, sito en la Plaza Mayor y frente a la iglesia de San Miguel, tiene su sede en un palacete gótico-renacentista. En el centro de dicha plaza podemos ver un rollo jurisdiccional fechado a principios del siglo XVI. Estas colosales columnas de piedra se erigían tras la concesión por parte de la Corona del privilegio de villazgo a los señores de las villas, que podían impartir justicia en nombre del rey. A menudo se humillaba, azotaba o ajusticiaba delante de todo el pueblo a los malhechores que delinquían por la zona como medida ejemplarizante o de escarmiento. También la Santa Inquisición hizo uso de estas picotas…
En las calles de Mahamud podemos encontramos con varios pozos que, ante la ausencia de río en el pueblo, daban de beber a las gentes y al ganado.


IGLESIA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Se alza en la parte alta de Mahamud y es su postal más conocida. Es un templo de tres naves, con crucero y amplia cabecera, declarado Bien de Interés Cultural en el año 1983.
Su fábrica guarda una curiosa trayectoria artística y arquitectónica que, de forma resumida, es la siguiente:
Comenzada en el siglo XIII fue reformada durante centurias añadiendo naves, muros, eliminando puertas… La cabecera es de las primeras décadas del siglo XVI, que transformó el templo estableciendo su actual estructura.
A día de hoy hay tres entradas, aunque podemos ver tapiadas otras dos y por las que el pueblo accedió al templo siglos atrás. La puerta que se utiliza habitualmente para entrar a los oficios es la que se abre en la fachada barroca que da a la Plaza Mayor de Mahamud.



El interior de la iglesia, de gran altura, ofrece varios tesoros al visitante.
Nada menos que diez retablos embellecen las paredes del templo, conformando toda una colección de estilos y corrientes artísticas. También pinturas y esculturas funerarias adornan el salón y capillas del templo.
Es muy destacable el retablo-sepulcro de San Juan Bautista, de estilo plateresco, que además de una bella pieza escultórica guarda a sus pies dos sepulcros de la familia de los Quintanadueñas, unos ricos mercaderes del lugar que patrocinaron su construcción. Se encuentra a la izquierda del altar y unos atribuyen su realización al taller de Felipe Vigarny, otros al de Juan de Balmaseda.
Pero la joya de la iglesia de Mahamud es el retablo mayor de San Miguel, ensamblado por el artista alavés Domingo de Amberes (autor, entre otros, de los retablos mayores de Pampliega, Isar y uno lateral en Palacios de Benaver) y policromado por Juan de Cea ‘El Mozo’. Esta obra fue realizada entre 1566 y 1577 y restaurada por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León entre los años 2003 y 2004, devolviendo al retablo todo su esplendor. Tiene tres cuerpos y cinco calles y destacan la calidad escultórica y la grandiosidad de sus formas. Para muchos historiadores del arte este retablo de Mahamud es la obra maestra de Domingo de Amberes, pieza que no pudo ver culminada al fallecer años antes de su acabado, en 1572.
También existen varios sepulcros de personajes ilustres de la zona en el interior de la iglesia, como Ruy López o el matrimonio formado por Martín Fernández de Monasterio y Mari González, enterrados en la Capilla de Santiago. En esta sala nos encontramos una sobresaliente pila bautismal románica procedente de la ermita de San Andrés, actualmente en ruinas y de la que más abajo hablamos.
Es también muy relevante el púlpito, de estilo gótico mudéjar, decorado con bellas ornamentaciones.


ERMITA DE SAN ANDRÉS
En la parte baja de Mahamud, sobre una loma y junto a un antiguo depósito de agua elevado, se encuentran los restos de la ermita de San Andrés.
Los vestigios de esta iglesia, de escasa relevancia, guardan en el silencio de su ruina un buen puñado de historias que sí son de gran interés.
Alzada a finales del siglo XIII era un templo de uso privado y sirvió como lugar de enterramiento del noble caballero castellano Sancho Sáiz de Carrillo. A lo largo  de los siglos fue modificada y reconstruida en varias ocasiones. Uno de los pocos restos importantes que quedan en la ermita es una inscripción en un capitel que reza "AÑO DE 1745", época en que debió de sufrir alguna transformación arquitectónica.
Pero vamos con la historia. El citado noble Sáiz Carrillo fue enterrado en la ermita de San Andrés a principios del siglo XIV en un sepulcro de enorme interés artístico. Éste estaba cubierto con unos plafones adosados a la madera e ilustrados con unas pinturas sobre pergamino. Estas obras, que representan a plañideras vestidas de negro además del escudo del caballero, son de un incalculable valor y suponen una de las cimas artísticas de la pintura gótica lineal española. Tras permanecer hasta principios del siglo XX en Mahamud en la actualidad se conservan el el Museo Nacional del Arte de Cataluña, en Barcelona.
También hay que apuntar, como hemos comentado antes, que la pila bautismal de esta ermita, románica de finales del siglo XII, se encuentra en la Capilla de Santiago de la Iglesia de San Miguel de la localidad.


ERMITA DE LA VIRGEN DE BÁSCONES
Para finalizar la visita nos fuimos a un lugar muy querido en la zona. Desde la Plaza del Soltadero, en la parte baja de Mahamud, surge un camino hacia una zona de llanos y pinares donde se podemos encontrar, a unos 5 kms., la ermita de la Virgen de Báscones. El principio del trayecto está asfaltado pero en pocos cientos de metros pasa a ser un camino en buen estado. Al llegar a una bifurcación hay que coger la senda de la izquierda para llegar a la ermita, sita junto a un pinar y unas construcciones en ruinas.
Parece que este pequeño templo, en su primitiva construcción, era la iglesia de los vascones que ocuparon estos territorios tras la Reconquista. Su construcción se remonta al siglo XIV.
Entorno a la ermita se celebra todos los años, el domingo posterior a San Isidro, una romería en honor de Nuestra Señora de Báscones. Es una fiesta muy popular en toda la comarca, con misa de campaña y comida campestre. Hasta allí se acerca la imagen de la Virgen, muy querida por el pueblo y que permanece durante el año en la iglesia de San Miguel de Mahamud.

martes, 6 de marzo de 2012

Vivar del Cid


A muy pocos kilómetros de la capital de la provincia, en el alfoz de Burgos, se encuentra esta pequeña localidad inevitablemente unida al burgalés más universal: don Rodrigo Díaz, el Campeador.
Vivar del Cid se encuentra en un valle formado por el río Ubierna, entre los municipios de Quintanilla Vivar y Sotopalacios, siendo pedanía del primero.
Vivar rezuma historia por todos lados. Las referencias en calles, casas y negocios al universo cidiano son omnipresentes durante el paseo y la estancia del visitante. Conozcamos algunos de sus rincones más destacables. 

CÓMO LLEGAR
Para acercarse a Vivar del Cid desde Burgos cogeremos la carretera de Santander (N-623) y tras pasar Quintanilla Vivar encontraremos la entrada al pueblo en una curva de la carretera. Son unos 10 kms.

MONUMENTO DEL CID, EL HÉROE DE VIVAR
Aunque no haya ninguna fuente documental rigurosa que dé fe del nacimiento del Cid en esta localidad, numerosas leyendas y tradiciones sitúan en este pueblo el alumbramiento del héroe castellano. El padre del Campeador, Diego Laínez, tenía en Vivar varias posesiones y quizá en una de ellas habitaba con su esposa, Teresa Rodríguez. Otras fuentes llaman a la madre de don Rodrigo Sancha, y otras María. Esta es una prueba más de que muchas de las circunstancias que rodean la vida del Cid están llenas de huecos y sombras, donde los datos legendarios se mezclan con lo histórico y lo inventado, muchas veces es difícil determinar dónde empieza lo riguroso y dónde lo novelesco...
La fecha del nacimiento de don Rodrigo también es un incógnita. Hay fuertes defensores de 1043 y otros de 1051. Los últimos estudios la sitúan en 1048, en todo caso no más allá de 1050. Sí está documentado el día de su muerte, el 10 de julio de 1099 en Valencia.
El monumento a Rodrigo Díaz de Vivar, sito en el llamado Solar del Cid, es a pesar de su modernidad la imagen más reconocida del pueblo. Realizada por el artista valenciano Francisco Alberto Catalá Blanes, fue un regalo del propio escultor al pueblo en 1963. En un principio fue colocada sobre un gran pedestal de granito. Años después la imagen fue instalada en un pequeño estanque junto a un murete donde hay inscritos algunos versos del Cantar, creando un conjunto escultórico realmente bello.

  
IGLESIA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Rodeada por un alto pretil la iglesia de San Miguel se alza poderosa en la zona este de Vivar. Sus orígenes son románicos, del siglo XI, pero la actual parroquia se erigió en el siglo XVI. Es un templo con una sola nave de fuertes muros. La portada es neogótica. El interior es gótico renacentista, trazado por Domingo Heras y Lucas Berruelo, en 1596. Destacan dos retablos: uno clasicista realizado por Mateo Fabrico en 1643 y uno lateral de estilo barroco de 1753. También se puede contemplar en esta iglesia una pila bautismal románica.


CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DEL ESPINO
Las raíces de este célebre monasterio se remontan al año 1251. Según una tradición popular, durante la invasión musulmana, unos fieles de la zona escondieron bajo tierra unas imágenes para preservarlas de la destrucción. Años más tarde fueron halladas estas esculturas: San Ildefonso, San Andrés y la Virgen del Espino. A esta última talla se le atribuyeron ciertos milagros en la época por lo que se decidió venerarla en un lugar apropiado. Así se erigió una ermita, sobre la que tiempo después se levantó el monasterio actual, fundado por el Adelantado Mayor de Castilla Pedro López Padilla y su esposa Isabel Pacheco en 1477, donde habitaban un numeroso grupo de religiosas bajo la Regla de Santa Clara.
Los siglos han visto crecer y padecer la historia de este cenobio. Un grave incendio casi lo destruye en su totalidad en 1620. A principios del siglo XIX la Guerra de la Independencia sacó a las religiosas del monasterio, cobijándose durante los años bélicos en casas de vecinos de la localidad para regresar a él tras finalizar la contienda contra el ejército napoleónico.
Otra de las grandes historias que guarda este convento es el Cantar del Mío Cid. En un arcón que se exhibe en el cenobio se guardó el manuscrito firmado por Per Abbat durante siglos tras encomendarle esta custodia el concejo del pueblo en una fecha desconocida. El códice salió del monasterio en 1776 de la mano de Eugenio Llaguno y Almírola, historiador y político de alto rango. Tras transitar entre muchas manos, peligros y lugares del mundo fue cedido por la Fundación Juan March a la Biblioteca Nacional en 1960, donde se conserva actualmente como uno de sus grandes tesoros.


El MOLINO DEL CID
Al final del pueblo, tras el monasterio de Nuestra Señora del Espino, nos topamos con un establecimiento de hostelería muy popular que desde febrero de 2011 permanece cerrado: el Mesón 'El Molino del Cid'. Según la tradición esta gran casona se encuentra sobre los terrenos donde la familia de don Rodrigo tuvo hace muchos siglos un molino que molturaba cereal gracias a las aguas de un cauce que se nutre del río Ubierna y que pasa bajo la construcción. En el siguiente enlace del sitio web www.caminodelcid.org podemos leer una estupenda entrevista realizada a los propietarios del mesón. Leer aquí.
El puente sobre el cauce tiene una barandilla que ilustra el recorrido del Camino del Cid, que precisamente se inicia en este lugar. Adosado a la fachada del molino hay un monolito que indica la "Legua 0" de esta ruta que comienza en Vivar y finaliza en Valencia tras atravesar cuatro comunidades autónomas (Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón y Comunidad Valenciana). Junto al molino y el canal hay una estatua conmemorativa del Cantar del Mío Cid, con un águila.

viernes, 24 de febrero de 2012

Palacios de Benaver


El pasado fin de semana volvimos a la carretera y nos acercamos a Palacios de Benaver, una pequeña localidad de la provincia sita en la zona de páramos y perteneciente al ayuntamiento de Isar. Su nombre parece proceder de los palacios que atesoraba por la zona el rey Fernando III El Santo. Lo de Benaver puede que provenga de algún personaje mozárabe importante que tenía tierras y otras propiedades. Ninguno de los dos datos está comprobado a ciencia cierta pero sí que existen algunos estudios que los avalan.
El pueblo está dividido en dos barrios, conocidos popularmente como el "grande" y el "pequeño". Entre ellos, separados por unos 800 metros, podemos ver una sencilla ermita con cementerio adosado y el cauce del río Ruyales, afluente del río Hormazuelas.
De Palacios de Benaver hay que destacar que su "barrio pequeño" esconde un tesoro que hoy traemos a 'Burgos mágico': el Monasterio de San Salvador.

CÓMO LLEGAR
Existen varias rutas para ir a Palacios de Benaver desde Burgos. Nosotros elegimos la N-120 (antigua carretera a León). Tras pasar las localidades de Tardajos y Las Quintanillas llegamos al acceso a la BU-V-6064, que está en un peligroso cambio de rasante. Tras recorrer unos 3 kms. por una calzada en un estado más que mejorable llegamos a Palacios. En total son unos 20 kms.

IGLESIA DE SAN MARTÍN DE TOURS
Este templo de traza románica y dos naves es la parroquia del pueblo y está situada en el centro del “barrio grande”. Su construcción comenzó en el siglo XII y ha sufrido diversas modificaciones a lo largo del tiempo. Consta de dos naves de trazas góticas, aunque la cabecera es de construcción románica.
En 2005 se restauró el retablo mayor en honor a San Martín Obispo, obra de los escultores Miguel de Quevedo, Jerónimo de Corseto y Pedro García Montero, de estilo clasicista. También es interesante un retablo lateral del siglo XVI, obra del maestro Domingo de Amberes, aunque está en un estado de grave deterioro.

 
EL MONASTERIO DE SAN SALVADOR
Sito en el "barrio pequeño" de la localidad, situado a unos 800 metros del "barrio grande" y separados por el río Ruyales, el monasterio de San Salvador es considerado el convento de mujeres más antiguo existente en España pese a que no existe ningún documento que acredite esta fama. El primer dato que se conserva es de 1231, cuando era propiedad de la célebre familia de los Lara y ya estaba habitado por monjas benedictinas.


'La leyenda de las trescientas monjas'
El posible origen del monasterio se relata en una tabla existente en la iglesia del cenobio:
Cuenta que en el año 834 el caudillo moro Zefa, que el día 6 de agosto de ese año había degollado a doscientos monjes en San Pedro de Cardeña, decidió saquear el monasterio y asesinar a todas sus habitantes. Eran trescientas monjas que recibieron la palma del martirio (Premio santo que se concede por morir sin oponer resistencia y rogando a Dios). Tras la profanación el monasterio quedó deshabitado durante 150 años hasta que el Conde Garci Fernández, halló un Cristo crucificado y decidió reconstruir el monasterio en el año 968. Doña Urraca se convirtió en su primera abadesa.
En el presbiterio existe una pintura que narra visualmente esta historia.
Poco a poco el monasterio fue ampliando su zona de influencia, llegando a convertirse en señorío feudal en el siglo XV. En 1836 la desamortización de Mendizábal despojó al monasterio de sus posesiones pero al mantenerse siempre habitado no cayó en el olvido, la ruina y la miseria como tantos cenobios a lo largo de la geografía española. Después fue colegio infantil y más tarde escuela-hogar, manteniéndose abierta hasta 1993 cuando pasó a ser la actual hospedería doméstica abierta a todo el mundo.
El monasterio tiene planta gótica, del siglo XIII, aunque a lo largo de los siglos ha sufrido varias modificaciones bajo los estilos artísticos imperantes en cada época.

El Cristo de los Ojos Grandes
El mayor reclamo del monasterio de San Salvador de Palacios de Benaver es, sin duda, la talla románica del Cristo de los Ojos Grandes. Según cuenta una historia teñida de leyenda esta impresionante imagen fue hallada milagrosamente enterrada en un campo de mieses por el Conde Garci-Fernández antes de 968, año en que se reconstruye el monasterio tras ser asolado por las huestes musulmanas al mando de Al-mansur. Este cristo, que llama la atención por sus enormes ojos y su gran tamaño (2,76 metros de altura, 2,23 metros de ancho y entorno a 40 centímetros de fondo), siempre ha gozado de una gran devoción entre los lugareños, atribuyéndolo fama de milagrero.
La imagen fue restaurada por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León en 2007, hallándose en sus pigmentos materiales que nos llevan al siglo XI. La recuperación de esta obra ha revelado que desde su creación hasta nuestros días la imagen cambió repetidas veces de aspecto atendiendo a la religiosidad de cada época, sufriendo muchas modificaciones especialmente en el policromado.

viernes, 30 de diciembre de 2011

El expolio de Baco


En esta entrada no vamos a hablar de las maravillas de un pueblo de la provincia ni de ninguna joya del arte burgalés, sino de un hecho lamentable. El pasado miércoles se descubrió un salvaje atentado contra el patrimonio histórico-artístico de ese 'Burgos mágico' que tanto nos gusta glosar en este blog.

Unos vándalos robaron en un día todavía indeterminado de este mes parte del mosaico del dios Baco que se encuentra en la villa romana de Santa Cruz en la localidad ribereña de Baños de Valdearados. Allí se guarda uno de los tapices cerámicos más grandes y mejor conservados de Europa y data del siglo V d.C., los últimos tiempos gloriosos de Hispania. Fue descubierto en 1972 y desde ese momento fue el orgullo del pueblo. Ahora sus habitantes se encuentran desolados ante la barbarie y los destrozos provocados por los ladrones.
En la siguiente imagen doble podemos ver el antes y el después del robo:


A raíz de este terrible suceso se debe abrir sin dilación un debate sobre la protección del legado cultural burgalés en el medio rural, y por extensión de toda la comunidad. Es cierto que en este ámbito nuestra provincia tiene un capital riquísimo e inabarcable, y que en tiempos de crisis económica -por inercia política, no porque haya un decreto que lo establezca- la Cultura siempre es la ‘hermana pobre de la familia’. También somos conscientes de que este saqueo no es el primero ni desgraciadamente será el último. Habrá quien recuerde en muchos pueblos esos tiempos en que se (mal)vendían imágenes y objetos de las iglesias para arreglar los muros del templo y reparar tejados a punto de caerse. O cuando fieles del entorno o curas poco piadosos robaban piezas de arte al descuido... Era otra época, triste y trágica, de la que quedan como testigos ermitas desvalijadas, hornacinas vacías y monumentos olvidados y polvorientos.
Ahora, en pleno siglo XXI, este tipo de hechos como el acaecido en Baños de Valdearados nos tiene que poner en guardia a vecinos e instituciones. Si no defendemos con celo nuestro patrimonio del paso del tiempo, de las inclemencias meteorológicas y de los ‘amigos de lo ajeno’ tendremos una deuda atroz con las futuras generaciones.
Y es que a veces la voluntad de hacer las cosas es más cara que el propio coste de hacerlas. Cuidemos nuestro patrimonio, es una herencia a la que nos debemos todos.

Os dejamos enlaces a las noticias publicadas en sus ediciones digitales ayer jueves El Correo de Burgos, Diario de Burgos, y El Mundo. También un vídeo de Antena 3 Noticias.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Pampliega


El pasado domingo nos adentramos en el valle del Bajo Arlanzón abrigados por una densa niebla, la mañana otoñal nos regaló un tiempo fantasmal y poco agradecido para la fotografía de paisajes, hecho que podréis apreciar en algunas de las instantáneas de esta entrada. Aunque hay que admitir que esa bruma, fría y plomiza, dio una pátina misteriosa, casi de cuento, a la localidad que visitamos: Pampliega.

CÓMO LLEGAR
Para ir a Pampliega desde Burgos hay que coger la Autovía a Valladolid (A-62), tomar la salida 32 y tras dos kilómetros cruzamos el puente sobre el río Arlanzón y llegamos al destino. Son 35 kms.

AMBISNA, PAMPLICA, PAMPLIEGA
Pampliega ya está documentada en el siglo II a.C. en las tablas de Claudio Ptolomeo, donde es denominada “Ambisna”. Durante la ocupación romana la localidad es llamada “Pamplica” (quizá por el general Cneo Pompeyo, aunque no está del todo claro), topónimo del que deriva el actual nombre del pueblo. Fue cruce de dos vías romanas de gran importancia: la del valle del Arlanzón y la que unía la ciudad de Clunia con Cantabria, el tránsito de viajeros y comerciantes favoreció el crecimiento de la localidad.
En el año 594 el rey Recaredo funda el monasterio de San Vicente, ya desaparecido. Y en el siglo VII la localidad vive uno de los momentos históricos más destacables: el retiro y muerte del rey visigodo Wamba en dicho monasterio. Más adelante hablamos de este episodio tan interesante de la historia pampligueña.
La Reconquista cristiana vuelve a repoblar toda la comarca de Muñó y la vega del Arlanzón, beneficiada por la importancia de la cercana villa de Castrojeriz, destacado lugar de paso de la Ruta Jacobea y cuna de grandes personajes. Incluso el municipio llegó a pertenecer a don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador.
La influencia de monarcas como Alfonso VII, Alfonso VIII y más tarde Fernando IV y Alfonso XI hizo de Pampliega una villa de referencia en Castilla por el señorío de sus tierras y los privilegios reales concedidos, como el de un mercado semanal que hizo emerger la economía del pueblo sobremanera. El vino, la lana y el cereal fueron los productos más rentables de la localidad y su calidad le dieron fama en toda la región.
En 2010 German Lafont Mateo publicó un libro extensamente documentado sobre la historia de Pampliega y sus pueblos, titulado “Pampliega, Torrepadierne y Santiuste: Mil años de historia (siglos VII a XVII)”, donde podemos conocer con gran detalle la crónica de esta villa a lo largo del tiempo así como los sucesos más sobresalientes protagonizados por sus habitantes.

CALLES, CASAS
 Y RINCONES
Cuesta arriba, cuesta abajo... Un paseo por las calles de Pampliega es un continuo subir y bajar por sus populares costanillas, algunas unidas por angostas escaleras de piedra, otras por pequeñas rampas.
El pueblo estuvo fortificado durante el medievo, comenzando a vivir la población extramuros en el siglo XVI. La muralla de Pampliega tenía tres puertas: la de Burgos (hacia el norte), la del Puente (hacia el oeste) y la de Presencio (hacia el sur), única que se conserva en pie y que está entre la C/ El Arco y la Plaza de Wamba.
En esta localidad podemos admirar todo tipo de construcciones, desde fuertes casas de piedra, otras más modestas de adobe y algunas de ladrillo más modernas. Hay muchas casas cerradas y semiderruidas pero es un pueblo que respira mucha vida, especialmente en la época estival donde se convierte en un excelente lugar para el veraneo.
En las siguientes fotografías podemos hacer un pequeño paseo virtual por las calles de Pampliega, así como de las riberas del río Arlanzón.




IGLESIA DE SAN PEDRO
Si hay una imagen que hace reconocible a esta localidad es la de su iglesia, recia y portentosa, que se alza en lo alto del cerro como en una atalaya que ve desparramarse sobre la ladera las casas de Pampliega.
Su construcción comenzó en 1548 sobre un templo ya existente del siglo XIII del que se conservan dos capillas debidamente reformadas. Las trazas de la nueva iglesia son fruto del maestro Juan de Vallejo, responsable de joyas artísticas tan relevantes como el cimborrio del crucero de la catedral de Burgos o la portada de la iglesia de San Cosme y San Damián, también en la capital de la provincia. Combina los estilos tardogótico y renacentista, tanto en el interior como en el exterior del templo podemos admirar expresiones de estas corrientes artísticas.
Hay que señalar varios elementos de interés en la iglesia de San Pedro de Pampliega que merecen la atención del visitante:
· La torre campanario, con pórtico a sus pies, fue construida en el siglo XVII. Su gran altura la hace visible desde varios kilómetros a la redonda.
· La portada gótica, en un lateral del templo, es obra probablemente de Rodrigo Gil de Ontañón. Es la puerta por la que entra el pueblo a los oficios.
· El púlpito, realizado en piedra por Martín de Ochoa, tiene medallones de San Pedro, San Pablo y San Andrés y cuyo pie lo constituye un atlante (figura masculina que sirve para sustituir a la columna).
· Y la joya del templo: el retablo mayor, de estilo renacentista, fue realizado entre 1552 y 1558 por el artista alavés Domingo de Amberes en maderas de nogal, roble y pino. Supone una de sus obras maestras junto a los retablos de las iglesias de Mahamud e Isar. Su gran tamaño, con cuatro cuerpos y siete calles, está presidido por la Virgen de la Asunción y San Pedro en Cátedra (el titular de la parroquia), congregando un gran número de imágenes de notable belleza y calidad. Hay que apuntar dos detalles: la presencia de dos figuras desnudas, algo muy poco corriente en la época. Son Adán y Eva y están situados en la parte alta del retablo, a los lados de la Asunción. Y la juventud de los dos ladrones del calvario, parecen casi niños. El retablo fue restaurado en 1998, recuperando su esplendor original.


EL REY WAMBA
Si hay un personaje que brilla con intensidad en la historia pampligueña es Wamba, rey de la España visigoda que habitó en esta localidad desde el año 680 hasta su muerte, acaecida ocho años después en el desaparecido monasterio de San Vicente.
Wamba sucedió en el trono a Recesvinto en 672. Su reinado fue muy complicado, viéndose envuelto en muchas guerras en el norte de la península y batallas por la supremacía política entre nobles, monárquicos y eclesiásticos. Además variopintas luchas internas por el poder debilitaron su gobierno conduciéndolo hacia el caos.
En 680 fue víctima de una conspiración que le hizo perder su condición de rey en favor de Ervigio. Los libros de Historia recogen así esta conjura, digna de un drama de Shakespeare: Ervigio, que ambicionaba el poder, drogó a Wamba haciéndole creer que iba a morir. Siguiendo la costumbre de la época, el todavía rey fue tonsurado y vestido con el hábito de penitente. Al despertar del efecto del narcótico Wamba tuvo que renunciar a su cargo como monarca, la tradición no permitía ser rey a un hombre clérigo y sin el cabello largo. Tras dejar el cetro se retiró al monasterio de San Vicente de Pampliega, donde murió en 688, siendo enterrado ante la puerta de la iglesia del convento. En el lugar donde estaba dicho monasterio existe un sencillo monumento conmemorativo.
En el siglo XIII Alfonso X el Sabio trasladó sus restos a una iglesia de Toledo junto a los de Recesvinto, su antecesor. Estas osamentas, tras ser profanadas durante la Guerra de la Independencia por las tropas francesas, fueron trasladadas a la Catedral de Santa María de Toledo en 1845, donde permanecen en la actualidad junto a las tumbas de muchos otros miembros de la realeza.
Como curiosidad apuntamos que este rey visigodo dio nombre a una localidad de la provincia de Valladolid llamada como él, Wamba, que dista a unos 20 kms. de la capital pucelana y que está hermanada con Pampliega.


PAMPLIEGA MÁGICA
Calles empinadas hacia esa torre imponente, rincones curiosos donde respirar toda la historia que ha protagonizado esta villa, el espíritu de Wamba que enorgullece a sus habitantes… Hay que acercarse a Pampliega y disfrutar del sereno paisaje de la vega del Arlanzón y sus nobles gentes, un pueblo que se ha asomado desde su atalaya a estas páginas de 'Burgos mágico' entre la niebla y la luz de un domingo de noviembre.

martes, 15 de noviembre de 2011

Cortiguera


Un cálido sol nos acompañó el pasado domingo durante nuestra visita a Cortiguera para atrapar su magia y pintarla en este blog. El otoño tardío todavía dejaba ver hojas verdes entre los ocres y amarillos del paisaje, ofreciendo una paleta de colores bellísima y juguetona. Nos gusta la tonalidad que visten en estas fechas nuestros campos.

Mítica para unos, totalmente desconocida para otros, Cortiguera compone junto a sus alrededores uno de los parajes más bellos de la provincia de Burgos. Esta localidad, perteneciente en la actualidad al ayuntamiento del Valle de Sedano, quedó prácticamente deshabitada en los años 60. Como ocurrió en muchos pueblos de la zona el éxodo rural condujo a gran parte de su población hacia Vizcaya, la potente industria vasca necesitaba mano de obra y muchos burgaleses del norte de la provincia (Merindades y La Bureba especialmente) buscaron su futuro lejos de los lugares que los vieron nacer.
Una pregunta que le puede asaltar al visitante que pise por primera vez Cortiguera es: “A quién se le ocurrió poner un pueblo aquí, tan alejado del mundo?” Pues sus razones tendrían… Caza, recursos naturales y campos para el cultivo, por ejemplo. Y su privilegiada ubicación junto al cañón del Ebro, en una ladera al refugio de los vientos del norte.
Cortiguera vivió épocas de gran auge e importancia, como atestiguan los restos de algunas casas y la calidad arquitectónica de su iglesia. El desgaste del tiempo y el olvido nos han dejado una villa casi despoblada durante el año, pero mágica en su ruina, poética. Pasear por Cortiguera es como hacerlo por un viejo plató de cine desamparado, sintiendo el sigilo de tus pisadas, huellas sonoras abandonadas sobre una tierra que anduvieron tantas generaciones.
 
CÓMO LLEGAR
Para ir a Cortiguera desde Burgos hay dos vías principalmente:
1. Por la carretera de Santander (N-623). Tras pasar Quintanilla Escalada subimos un pequeño puerto. Al finalizar la subida cogemos a la derecha la carretera que va hacia Pesquera de Ebro, la BU-V-5143. Atravesamos esta localidad y en una de las primeras curvas del Puerto de la Eme aparece el desvío sin señalizar hacia Cortiguera. Son 79 kms.
2. Por la carretera de Villarcayo (CL-629). Tras pasar Sotopalacios (N-623) cogemos la CL-629 dirección Villarcayo. Poco después de Pesadas de Burgos cogemos a la izquierda la BU-V-5143 dirección Dobro. Seguimos hasta bajar el Puerto de la Eme donde casi al final encontramos, a la izquierda, el camino que lleva hasta Cortiguera. Son 73 kms.


CALLES Y CASAS
Una de las señas de identidad de Cortiguera es el porte de sus edificios. Muchos arruinados, violentados por la vegetación, otros rehabilitados y recuperados como viviendas de verano y fin de semana, otros mantenidos en pie gracias a su buena construcción pero olvidados a su suerte.
Las calles de Cortiguera son caminos escoltados por viviendas, árboles y matorral. En el siguiente mosaico fotográfico se pueden ver algunas de ellas.


PALACIO DE LA FUENTE BUSTAMANTE
Al final de la vía principal del pueblo, la calle Sobrevilla, nos topamos con uno de los mayores tesoros de Cortiguera, un edificio singular, de recias formas e imponentes paredes de sillería: es el palacio de la familia De la Fuente Bustamante, que data -como reza una inscripción en su fachada- de 1701. Este inmueble ha sido rescatado del hundimiento hace pocos años por su actual propietario, que compró el palacete en la casi absoluta ruina en 2002.
Junto al palacio hay una fuente con pilón y un lavadero. En estas fotos podemos ver esta joya de la arquitectura civil del s. XVIII que comprende dos edificios independientes unidos por un patio interior.


IGLESIA DE SAN MIGUEL
La importante fábrica de la parroquia del pueblo es uno de los testimonios que evidencian el esplendoroso pasado de Cortiguera. Fue construida en el s. XVI bajo el patrocinio de Iván Moral y Catalina de la Fuente, dos importantes miembros de la clase pudiente de la localidad. Su estado actual es semirruinoso y peligra seriamente el campanario, cuyo tejado está muy dañado.
Se puede penetrar a su interior libremente por la puerta principal, sorteando los escombros del pórtico que se derrumbó hace años.
Dentro de la iglesia podemos admirar su planta, un gran salón que presenta una nave central y tres laterales, con bóvedas de gran calidad. Las paredes sufren el deterioro de la humedad y las pintadas de desalmados visitantes. Es posible subir al coro y al campanario a través de una angosta escalera de caracol, desde donde obtendremos buenas vistas del templo y del exterior respectivamente.
Muchos de los bienes de la iglesia sufrieron el saqueo y el olvido. Afortunadamente se pudieron salvar dos retablos: el de San Miguel Arcángel y el de Cristo Yacente. Ambos pertenecen en la actualidad a la colección del Museo de Retablo, sito en la iglesia de San Esteban de la capital burgalesa.
En las siguientes fotografías podemos contemplar la iglesia de San Miguel, desde el exterior y el interior.



EL SEÑOR CAYO
Una de las personas que puso en el mapa de la popularidad a este pueblo fue Miguel Delibes con su novela ‘El disputado voto del señor Cayo’. Según cuenta Elías Rubio Marcos en su excelente libro ‘Los pueblos del silencio’ (2000) el escritor vallisoletano se inspiró en un habitante de Cortiguera para concebir al señor Cayo y sus andanzas campestres. Este hombre se llamaba Claudio Ruiz y fue uno de los últimos pobladores de la localidad, marchándose a mediados de la década de los 60.
En 1986 el director burgalés Antonio Giménez-Rico estrenó la adaptación cinematográfica de la novela de Delibes. Los principales papeles fueron interpretados por Paco Rabal (como el señor Cayo), Juan Luis Galiardo, Iñaki Miramón y Lydia Bosch. El filme se rodó, además de en Cortiguera, en Burgos, Mozuelos de Sedano, Orbaneja del Castillo, Huidobro, Poza de la Sal y en otros lugares próximos.


CORTIGUERA MÁGICA
Piedra devorada por ramas, zarzas y árboles, el rumor sordo del río Ebro surgiendo de la garganta del cañón, la soledad de sus calles transitadas por senderistas y curiosos…  Hay que acercarse a Cortiguera y disfrutar de los vestigios de un pasado próspero, ese por el que velan sus actuales habitantes luchando por su futuro y por el de este rincón tan fascinante del Burgos mágico.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Burgos mágico

Santa María del Campo. Iglesia Colegiata de Ntra. Sra. de la Asunción (s. XIII-XVIII)
Queridos lectores:
Os damos la bienvenida a esta bitácora llamada ‘Burgos mágico’, un espacio en el que los autores queremos contribuir con nuestros artículos a difundir la fama y la magia de los innumerables y atractivos rincones de Burgos. Aquí, en la blogosfera.

Burgos es una provincia de una riqueza artística, paisajística e histórica muy heterogénea. De norte a sur, de este a oeste, el viajero se topa con todo tipo de sierras y valles, bosques y páramos, calles y senderos, ciudades y pueblos… Lugares que desde hace miles de años el hombre posa sus pies haciendo Historia. Como en Santa María del Campo, hermosa localidad del oeste de la provincia que ilustra esta entrada inaugural.

Burgos goza de tres elementos patrimonio de la Humanidad: la Catedral de Santa María, el Camino de Santiago y los yacimientos de la Sierra de Atapuerca, un trío que sería la envidia de muchas provincias y regiones. Pero hay mucho más en dentro de esos más de 14.000 km2… Magia, hay mucha magia. Y aquí queremos traer esos lugares y rincones a veces invisibles a las prisas, perdidos en los mapas, que el viajero quizá no pueda disfrutar a primera vista... Así que cojan nuestra mano y acompáñennos. 'Burgos mágico' acaba de comenzar.

El siguiente mapa de Burgos (que será permanentemente actualizado) señala nuestras visitas y recorridos por la provincia. Gracias por su visita.